Terapia familiar, de pareja y grupal

La conexión social es un impulso biológico, los seres humanos somos inherentemente sociales y nuestra naturaleza está configurada establecer relaciones seguras con nuestro entorno.

Terapia de pareja

La pareja constituye una relación estable afectiva entre dos personas que se encuentran en constante cambio que puede atravesar momentos de desencuentro, causando situaciones de malestar entre sus miembros.

La pareja resulta influida por los cambios del ciclo vital como el nacimiento o adopción de un hij@, el acompañamiento en el crecimiento y desarrollo de los más pequeños, la enfermedad o la muerte de personas cercanas, la carrera profesional, cambios de trabajo. 

Las demandas más frecuentes en este contexto terapéutico son los problemas de comunicación, celos, dificultades en relacionarse con las respectivas familias, sexualidad, monotonía, infidelidades, diferencies en los proyectos vitales, distanciamiento afectivo, educación de los hijos, responsabilidades domésticas (...)

Facilitar la comunicación genuina entre la pareja será un objetivo fundamental para permitir la comprensión y aceptación de las emociones y necesidades de cada uno de sus miembros a través de la práctica de la escucha activa. 

Terapia familiar

La familia está constituida por un grupo de personas distintas, cada uno con sus necesidades personales y deseos, cuyas relaciones pueden constituir un intenso eje de conflictos.

En el contexto familiar surgen dinámicas que pueden generar tensiones. Estás dinámicas relacionales requieren el establecimiento de nuevas formas de comunicación y comprensión que permitan orientar otras formas de relación alternativa.

La intervención desde la terapia familiar consiste en una intervención del sistema en su conjunto, en el sentido que el trabajo terapéutico no se realiza sobre individualidades sino sobre sistemas y subsistemas familiares. 

El objetivo de esta intervención terapéutica consistirá en proporcionar un espacio de trabajo terapéutico que ayude a las familias a lograr un funcionamiento más autónomo y competente en el desarrollo de sus funciones sociales, emocionales y educativas.

La pertenencia a distintos grupos (familiar, laboral, amigos) dota de sentido nuestras vidas y posibilita nuestro íntegro desarrollo personal.  Las personas necesitamos de la relación con otras personas para crecer de forma sana y saludable. 

Cuando estas experiencias sociales en los diferentes ámbitos de relación no son satisfactorias, o son la causa de nuestro malestar, se recomienda realizar intervenciones terapéuticas orientadas a facilitar una mejor comprensión y adaptación. 

En este sentido, existen diferentes modalidades de intervención terapéutica que implican a más de una persona en el tratamiento, pudiendo ser aconsejable la realización de: terapia de pareja, familiar y/o grupal. 

Terapia grupal 

Un grupo terapéutico es un grupo de personas que se reúne para compartir experiencias, pensamientos y sentimientos, guiadas por un terapeuta facilitador que será el responsable de integrar en las sesiones grupales las condiciones necesarias para lograr el cambio terapéutico hacia un mayor bienestar psicológico.

El objetivo de estos encuentros grupales consiste en que las personas que participan adquieran una mayor conciencia de sí mismas a través de un contacto más profundo con su mundo interno y organísmico, así como una mayor conexión con el mundo emocional de las personas que les rodean.

Los cambios que acompañan a la participación en un grupo de encuentro son:

  • Cambios individuales: una mejora en la comprensión del sí mismo y sus potencialidades, que permite modificar los aspectos cognitivos y conductuales más rígidos y acercarnos a nosotros mismos con otra mirada.
  • Cambios relacionales: la intensidad de las relaciones grupales produce cambios en la comunicación de los participantes con su entorno fuera del grupo al ser más capaces de implicar sus auténticos sentimientos en las relaciones.