Fundamentos teóricos de la psicoterapia narrativa

03.10.2017

La terapia narrativa se basa en el pensamiento postmoderno llevado a la psicologia a través del socioconstrucionismo. 

Este modelo plantea que la realidad es una construcción que se genera en las relaciones a través del lenguaje (Gergen, 2006).

Bruner (1998) propuso dos modalidades de funcionamiento cognitivo que caracterizan la forma que los individuos tenemos de construir nuestra realidad y organizar nuestra propia experiencia. 

Una es el pensamiento paradigmático y otra el pensamiento narrativo. Ambas modalidades de pensamiento son irreductibles y complementarias entre sí.

Pensamiento paradigmático

El pensamiento paradigmático se corresponde con el lógico-científico es el encargado de categorizar y conceptualizar el pensamiento. La metáfora por excelencia de esta forma de organizar el conocimiento sería la de una computadora. 

Se caracteriza por ser un pensamiento abstracto, basado en la lógica formal y el análisis riguroso, interesado en encontrar sistemas generales de explicaciones que permiten establecer relaciones causales. Las descripciones científicas responden a este tipo de pensamiento. Cuando utilizamos esta forma de pensar resolvemos los hechos con observaciones simples y objetivas: está muy nublado por lo tanto es muy posible que llueva

Lo importante son los hechos y sus enlaces causales, por lo tanto, desde esta forma de pensamiento usamos un lenguaje guiado por la coherencia y la no-contradicción, las hipótesis verificables.

En este discurso el componente emocional no participa. El único escenario cognitivo que se contempla es el de los hechos. Es el lenguaje de "las ciencias". Pero existe, según Bruner, otra modalidad de pensamiento: el narrativo, que es el tipo de pensamiento al que atiende la postmodernidad.

Pensamiento narrativo

A diferencia del pensamiento paradigmático, el pensamiento narrativo se ocupa de las particularidades de la experiencia, de la intencionalidad y la emotividad. El pensamiento narrativo permite situar a las personas en un escenario vital en el que actúan como personajes dentro de una trama que sigue una secuencia lógica y temporal.

El pensamiento narrativo es aquel que nos permite narrar historias, a los demás pero también a nosotros mismos. Al narrar estas historias, dotamos de sentido a nuestras propias experiencias. De hecho "el significado" surge de las narraciones que de forma continua vamos actualizando al contar (y contarnos) múltiples historias. 

Esta forma de pensar nos permite significar nuestra propia experiencia a través de las historias que vamos elaborando sobre ella. Historias subjetivas, que varían de una persona a otra en función de los datos que estas van aportando.

A diferencia del pensamiento paradigmático que busca la demostración empírica, "la verdad más sólida", el objetivo que persigue el pensamiento narrativo es el de aumentar la coherencia interna de nuestro relato. Es decir, con esta forma de pensamiento no buscamos "la verdad" sino la verosimilitud.

El pensamiento narrativo es muy importante ya que nos permite ejercitar una competencia del todo necesaria para la supervivencia: la capacidad de ponerse en el lugar de los otros e inferir estados mentales de otras personas a través de lo que hacen o dicen. 

Desde esta perspectiva, una de las características que define el postmodernismo y pone en relevancia la importancia del pensamiento narrativo es la consideración de lo que llaman el giro lingüístico

Es decir, la importancia del lenguaje en el modelaje de nuestro pensamiento: Sin lenguaje, no habría pensamiento. Sin lenguaje  nuestra propia realidad no existiría, ni tan solo nuestra propia identidad parece posible. 

Terapia narrativa

Han sido muchas las terapias tradicionales basadas en el pensamiento paradigmático que se han fundamentado en teorías solidas, pruebas lógicas, argumentos fruto de trabajos empíricos pero desde la perspectiva narrativa se considera que no es en estas teorías múltiples (incluso a veces contradictorias) donde radica el conocimiento, sino en la experiencia concreta, cotidiana y personal que se expresa en las narrativas que nos explicamos los unos a los otros.

En palabras de White (citado en Payne, 2000) los seres humanos somos seres que interpretamos. Vivimos en una constante interpretación activa de nuestra experiencia a medida que la sentimos. Comprensión que nos permite atribuir significado a los acontecimientos. Significado que no es neutro y afecta a todos los pasos que vamos dando en la vida.

Así, no solo vivimos de acuerdo con las historias que contamos de nuestras vidas, en realidad son estas narrativas las que conforman y predeterminan nuestra propia experiencia.

Práctica terapéutica

Si llevamos a la práctica terapéutica los modelos que guían nuestro pensamiento y forma de construir la realidad, parece inevitable pensar que el diálogo entre terapeuta y cliente se muestra del todo necesario para conocer la historia en la que se encuadra la persona y poder acompañarla de forma eficaz en su unicidad.

Y hacerlo, no solo desde el respeto de la escucha activa, necesaria e imprescindible en cualquier proceso psicoterapéutico, sino también desde el interés genuino de "la pregunta".

Preguntar se convierte en una técnica en sí misma, que nos permite no sólo conocer la realidad significada del cliente que tenemos delante, sino también mostrar a la persona los engranajes narrativos sobre los que ha ido construyendo su propia realidad.   

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Gergen, K. (2006). El yo saturado. Dilemas de identidad en el mundo contemporaneo. Barcelona: Paidos.

Bruner, Jerome. (1998). Realidad mental y mundos posibles, Editorial Gedisa, Barcelona, p. 23.